Los Blogs también naufragan, también se hunden, y cuando tocan fondo, como esos mares en cuya superficie tormentosa las olas gigantescas devoran un bajel tras otro, todo se ve más calmo, más nítido. Yo les invito desde este cementerio submarino a contemplar mi páramo cibernético. Los sonetos, uno tras otro, alineados o dejados allí como sepulturas para olvidar epitafios, se presentan ante sus curiosos ojos, ánimo, espectador, atrévase a introducirse y a comprender...