Cuando rozan tus dedos por sorpresa
mi mano y levanto la frente y miro
tu dulce rostro y oigo algún suspiro,
me invade Amor con esa ciega fuerza;
con los ojos tapados te persigo
como el veloz halcón sigue a su presa,
y cuando al fin te tengo algo me apresa
(para mi pecho algo desconocido);
son veinte meses ya, Cariño mío,
veinte meses, Esther, que estamos juntos;
ojalá el Destino así nos conserve:
tu ardiente pecho siempre sobre el mío
y eterna alianza – juntos para siempre:
que uno pueda sentir al otro – siempre!.

“Soneto escrito en nuestro Aniversario
(a viernes trece del séptimo mes)”
A E.G.R.
Viernes 13 de Julio de 2001