Ya no hinchas tus carrillos?, Musa esquiva,
como cuando escapabas solitaria
de tu Bosque sagrado en busca de otras
sendas que te llevaran al Olimpo?;
encantadores valles – verdes bosques
– senderos que se perdían – EUTERPE!
a veces yo también me perdí, y cuando
escuchaba tu dulce melodía
y te veía (allí) – entre matorrales,
arrodillada y soplando tu flauta,
temía ser víctima de tu orgullo
– pero no fuiste Diana – ni yo Acteón
– y me trataste como trata un padre
al hijo que vuelve tras tanto tiempo.
“Euterpe”
Domingo 8 de Julio de 2001
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