Ahora remite como la amargura
esa lluvia candente que ha querido
dejar desnuda y sola ante el olvido,
sin recuerdos, al Alma: en la Locura.
Remite lentamente – es el Destino
que precede a esa Hora – la más oscura,
a la que sin razón la mente duda
en entregarse o no habiendo vivido.
Como en tardes de verano, aburridos,
Tú de tanto llorar – Yo de la Vida,
resbalaba esa lluvia – la suicida
que solíamos beber – la dulzura
– de pechos siempre firmes – de agua pura
– mirándonos a los ojos – perdidos.

Sin título
Sábado 9 de Junio de 2001