Quise escrutar entre lo incognoscible
secretos escondidos de mi Suerte
y al verlos tuve miedo (como siempre),
pues me resultó todo incomprensible.
Quise escuchar los sones de la Muerte
y también tuve miedo a lo invisible,
pero una gran tristeza, incontenible,
mitigó el temor a volver a verte.
A veces pienso que es un Laberinto,
con paredes de setos, setos verdes,
en cuyo interior se esconde la Vida
– pero nos adentramos y la muerte
con himnos conmovedores nos ciega
hasta hacernos temer... nuestra salida!.

Tercer movimiento de la Sinfonía nº 2 de Sergei Rachmaninov
Sin fecha