Categoría: Sonetos a M.A.D.
24 Mayo 2006
He visto caminar descalza y triste
la figura de un Ángel cabizbajo –
caminaba en silencio y parecía
indicarme un camino entre las sombras.
He escuchado esos ecos disonantes
de pisadas caducas y he sentido
la languidez del mármol, la nostalgia
que en noches de cadencia me invadía.
Dos luces refulgentes. Golpes roncos
de cadenas pesadas que arrastraron
en grave caminar vagos recuerdos.
Me revolví entre sábanas. Mantuve
la calma entre las mantas – pero en vano,
pues sentí su presencia aún más cerca.
“Soneto escrito en una despedida –
nuestros corazones se distanciaron,
pero estrechamos más la cercanía
de una Amistad que vive del recuerdo”
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24 Mayo 2006
Guardad el laurel para frentes dignas
– estatuas desmanteladas y en ruinas
reclamarán a la Posteridad
su solemne homenaje y gloria eterna.
Otros murieron y fueron arena
y a nosotros nos asusta la Noche! –
hora lóbrega!, Tú, la preferida,
vuelve tu velo negro y olvídame –
La prudencia convocó los recuerdos
que se grabaron en nuestra conciencia
repitiendo el dolor en su memoria –
Hija de Sirá, me asustó la Noche!
...cuando aquella soledad voluntaria
me trató con triste silencio y rabia.
Andante del Concierto de Brandenburgo nº II de Johann Sebastian Bach
A M.A.D.
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24 Mayo 2006
Cuál debe ser ahora, Hija de Sirá,
la respuesta de nuestros corazones
cuando la adversidad ha resoplado
su loco hedor tan cerca de nosotros –
Esperar como las arenas rojas
del inmenso desierto otra tormenta
que las agite y las esparza lejos?:
hacia la costa o hacia las altas cumbres?.
O quedarnos inmóviles en busca
de aquellas brisas más propicias
para hacer vibrar las cuerdas de aquel Arpa.
– O sentarnos en el alféizar, tristes,
contemplando la última luz del día,
como David frente a Jerusalén.
Menuetto del Concierto de Brandenburgo nº I de Johann Sebastian Bach
A M.A.D.
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24 Mayo 2006
Grácil gacela de Hebrón, verdes valles,
refrescantes arroyos, hondas grutas,
laderas en declive circundadas
por profundos bosques de sicómoro –
Con qué velocidad huye y evita
a sus perseguidores y se esconde
entre frondosos ramajes y cuevas
que Yaveh dispuso para su huida –
Pero hemos olvidado los senderos
que nos condujeron alguna vez
hasta lo más recóndito del Alma
(esos senderos que ahora quedan llenos
de húmedos líquenes, musgos y helechos
cuyos descuidos nos causan dolor).
Allegro del Concierto de Brandenburgo nº I de Johann Sebastian Bach
A M.A.D.
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24 Mayo 2006
Contengo el aliento mientras escucho
tu voz entre cortada por sollozos,
y siento en lo más profundo de mí
el dolor de tu llanto y del Recuerdo.
La luz del sol del atardecer baña
los pliegos llenos de versos marchitos
– cuando más se ha nublado el horizonte
más refulgente ha aparecido el sol.
Y cuando la crecida ha desbordado
el caudal incontenible del río
y las cosechas han sido anegadas
y todo se ha perdido, ha aparecido
entre las franjas rojizas del cielo
el Sirio con himnos conmovedores.
Adaggio del Concierto de Brandenburgo nº I de Johann Sebastian Bach
A M.A.D.
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24 Mayo 2006
Hija de Sirá, lloras y lamentas
tu triste estado con lánguidas quejas
– el horizonte parece pesado,
las nubes de tormenta ya plomizas.
Pronto estallará el cielo en un diluvio.
Temes que cubra el agua todo aquello.
Temes que nada vuelva a ser tan firme.
El Ayer no volverá a ser Mañana –
Has inclinado tu frente. Has dejado
tus ojos cerrados como esperando
la frenética Aparición (frustrada!)
de un rayo de Esperanza mortecino,
de un rayo de sorpresa que ilumine
de súbito lo que no podía ser.
Allegro del Concierto de Brandenburgo nº I de Johann Sebastian Bach
A M.A.D.
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23 Mayo 2006
Todo vuelve y Tú vuelves (Primavera),
con el dulce cantar de la mañana,
con las rosas (de nuevo) florecidas
y con el perfume (también) del lirio –
Cuando vuelvas, detente y permanece
junto al pútrido tronco que en el linde
del prado reverberante se apaga
lentamente – despacio – poco a poco –
Y que tu esencia abandonada al aire,
moradora entre polen y fragancias
indescriptibles y desconocidas,
insufle un nuevo aliento a su corteza
– si no puedes devolverle lo suyo,
dale al menos brotes de nueva dicha.
Canción de Primavera nº 20 de Felix Mendelsshon Bartholdy
A M.A.D.
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