"Consolación" [C5-s92]
Los días estaban escritos – nunca
pude haberlo sabido – por qué así?
Habíamos creído en un Edén
que se extinguió con la primera Luz –
Por qué tenemos que depender siempre
de esa Voluntad ciega de los Dioses
y adorarlos con incienso y estatuas
en la profunda oscuridad de un Templo?
Pero mírala, Carlos – una Diosa
que resolla su aliento en nuestra nuca
y da valor a nuestro débil pecho –
yo también rechacé aquellos consejos
por ese sordo orgullo juvenil
– no confíes tus llantos a esta Diosa.
“Soneto escrito para consolar a Carlos”
Domingo 27 de Mayo de 2001