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Terra
La Coctelera

Categoría: Las Musas

"URANIA" [C6-s121]

Tomas por Templo la vasta llanura,
y por culto el candor de las estrellas
cuando la noche tibia del verano...
guardas silencio y no turba las brisas
sobre las rocas la cítara muda –
colgado del árbol el Vellocino –
los innumerables versos volaban
en pliegos de papel como hojas muertas;
Tú me enseñaste dónde estaba Orión
y cuando estaba apartado y enfermo,
sólo tu divino aliento podía
convertirse en bálsamo para mí
– por eso en la nocturna soledad
deseo marchar solo a campo abierto.

“Urania”
Domingo 8 de Julio de 2001

"CLÍO" [C6-s120]

El niño que espera su turno, cuando
todos sus compañeros acabaron
y le llega su hora, puede alegrarse,
pero el elegido de CLÍO escapa;
cuando la jornada ha sido cansada
y la Noche ha envuelto en su oscuro manto
la inmensidad del orbe, otros descansan,
pero Él se deshace del Sueño para
consolarse con nombres del pasado
– la pereza de este siglo acabó
con el origen de la Humanidad
– un puñado de ancianas aburridas,
CLÍO, manchan tu nombre con historias
de chismes y cotilleos – indignos!.

“Clío”
Domingo 8 de Julio de 2001

"TALÍA" [C6-s119]

Escucho risas – diversión infame –
un hombre al desnudo en la cama y solo
– mil carcajadas – insultos – lascivia
– pero ha de comportarse y seguir firme;
miras hacia los cielos translúcidos
y seguramente algún dios pretenda
que sufras el más pérfido designio
(que una tortuga caiga sobre ti)
– y mientras en gradas abarrotadas
al grito sigue un profundo silencio,
miradas de resignación confunden
a quienes se ríen de dioses y hombres –
TALÍA – los sabios callan y quieren
retirarse hacia lugares más hoscos.

“Talía”
Domingo 8 de Julio de 2001

"MELPÓMENE" [C6-s118]

Nos equivocábamos – qué difícil
fue entonces reconocer nuestra culpa
– todos se señalaban unos a otros
sin reconocer que no eran culpables
– todos lo fuimos en esa tragedia,
– MELPÓMENE, en la que nos alejamos
sin poder evitarlo, lentamente,
de aquellos que siempre tuvimos cerca.
El sol en su curso descubre sombras
de objetos que a penas conocíamos
– la mente (al cabo) descubre momentos
cuyos recuerdos desconocíamos
– como aquella tarde en aquellos bosques
– ningún soneto será ya lo mismo.

“Melpómene”
Domingo 8 de Julio de 2001

"TERPSÍCORE" [C6-s117]

Desde que pudieron especular
los hombres contemplando las estrellas
TERPSÍCORE con temblorosos dedos
supo cómo controlar el Destino –
y como las tres Parcas, desde entonces
contempla las gradas de un anfiteatro
como si fueran pléyades y ríe
y se ufana con el dolor ajeno –
máscaras que aterran cubren su faz
– máscaras que recuerdan a Patroclo
y a Aquiles llorando a su amigo muerto
– colocas sobre mi rostro máscaras,
Destino, máscaras que me dan miedo
(perdí un Amigo y personas queridas).

“Terpsícore”
Domingo 8 de Julio de 2001

"EUTERPE" [C6-s116]

Ya no hinchas tus carrillos?, Musa esquiva,
como cuando escapabas solitaria
de tu Bosque sagrado en busca de otras
sendas que te llevaran al Olimpo?;
encantadores valles – verdes bosques
– senderos que se perdían – EUTERPE!
a veces yo también me perdí, y cuando
escuchaba tu dulce melodía
y te veía (allí) – entre matorrales,
arrodillada y soplando tu flauta,
temía ser víctima de tu orgullo
– pero no fuiste Diana – ni yo Acteón
– y me trataste como trata un padre
al hijo que vuelve tras tanto tiempo.

“Euterpe”
Domingo 8 de Julio de 2001

"ERATÓ" [C6-s115]

Botellas vacías por todo el suelo
de aquella habitación desmantelada
– en un viejo sofá, rendido y roto
algún cadáver frente a una ventana
todavía puede respirar y ver...
(sombras que le confunden con la Muerte)
– su brazo lánguido mientras recita
se desploma sin vida hasta agostarse.
ERATÓ – ritmo dulce – mujer siempre
solícita a caricias y ternuras,
de repente apareces en la alcoba
con frente altiva, con mil bucles de oro
y te desviste aquél (fumando yerba)
– Tú – su único consuelo – último alivio!

“Erató”
Domingo 8 de Julio de 2001

"POLIMNIA" [C6-s114]

El coro repetía al unísono
los gritos de las madres espartanas
y Tú mientras alzaste al Cielo un brazo
para imitar el dolor de los padres,
y cuando el orgulloso Áyax vencía
en la locura a miles de ejércitos
tus ojos se abrían desorbitados,
queriendo huir, pero sin vivir más –
tan pequeño era! – el nombre de POLIMNIA
para siempre se me quedó grabado
en lo más profundo del corazón.
En el monte Parnaso habita un Templo
ya derribado, en ruinas, donde suele
caminar descalza y declamar versos.

“Polimnia”
Domingo 8 de Julio de 2001