Categoría: Hölderlinianas
15 Junio 2006
A la cama donde dormías vuelvo
en un recuerdo sin fin, buscándote,
escuchando los ecos que dejaste
una noche cualquiera de verano;
he vuelto a abrir la puerta imaginando
que estarías envuelta entre sábanas,
durmiendo tranquilamente como antes,
una noche cualquiera de verano –
pero he visto el vuelo de la cortina
movida por una brisa cualquiera
y me he alejado de la roja costa
de colchas rojas, de almohadones rojos,
para perderme en ese mar de mármol
tan frío y pálido como la muerte.
“Soneto escrito el día veintinueve,
domingo, a mes de julio y repasado
una tarde lluviosa en Puerto Real,
después de volver de Cádiz, a lunes
día treinta de julio – fue compuesto
en momentos de extrema soledad
– cuando me refugié en la habitación
más apartada y enchufé la radio
– al escuchar en aquella emisora
el nombre de Hölderlin – aclamado”
Puerto Real
Domingo 29 de Julio de 2001
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6 Junio 2006
Hasta el argumento que es más sólido
resulta evanescente y sin sentido,
como nubes que se han deshilachado
después de haber soplado alguna brisa;
de igual manera el corazón más fuerte
cuando es privado de su único alivio
siente la congoja aún más próxima
y no duda entregarse a la conciencia;
privad al hombre de un amigo – hermano
y no volverá a observar reflejado
nunca su rostro en ningún otro espejo
de una manera tan sincera e íntima!;
soledad y locura – frustración,
privadle y, solo, el hombre morirá!!.
“Soneto escrito al descubrir con pena
entre las cartas de Hölderlin tristes
presagios de su futura locura –
“ánimo!. Sufrimientos de esta vida.
Pobres hombres!. Alumbrados por Dios,
Sol en cuya luz flotan imágenes
de tiempos mejores en torno al alma;
que el ojo amigo llore con nosotros!
que llore también nuestro corazón!”
Sin fecha
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30 Mayo 2006
Zimmer – si desde lejos reconozco
entre los altos juncos de mi Néckar
la figura querida de quien amo:
sus rubios bucles, sus hombros morenos,
sus labios rojos, sus ojos azules...
si desde lejos no la reconozco
y creo que es Ella, y no es, Zimmer, no vuelvo
mis pasos hacia la apartada orilla?;
la has visto brillar? – Zimmer, es un astro
que derrama candoroso cariño
sobre sus pequeños – como en verano
derrama sobre doradas espigas
su luz cegadora el Sol refulgente;
desmesurado – Zimmer – no comprendo.
“Hölderlinianas – II”
Sin fecha
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30 Mayo 2006
Agradable luz la que penetraba
a través de la grande cristalera
colocada en el viejo torreón.
Al mediodía el Néckar está hermoso.
Las flores silvestres crecen colgando
pared abajo entre bloques de piedra,
desde lo alto hasta las aguas del río.
Al mediodía explotan de color.
Sigues el curso del Sol escondido
en tu habitación de paredes blancas:
puedes ver la glorieta y la ciudad,
la sombra de las verdes espesuras
y escuchar con arrobo los susurros
de esa fuente que fluye al mediodía.
“Hölderlinianas – I”
Sin fecha
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9 Mayo 2006
Es cierto! Me traes a la memoria
cuanto ya sé...
Hölderlin.
Guardad silencio!. No volváis a hablarme
de voluptuosas promesas de dicha,
ni volváis a tenderme vuestras manos,
pues he conocido la Amistad pura.
He visto en su mirada a Alguien que sufre
y he escuchado la voz de un Alma en pena,
pero aún así su Voz y su Mirada
estuvieron junto a mí en cada instante.
Qué grande es tu Espíritu, Carolina!,
cuán agradecido mi pecho siente
la ayuda que me prestaste! – tu ayuda!!;
me hiciste probar el amor fraterno,
callad. Callad!. No quiero oír a nadie.
Ya a nadie más – podré acaso olvidarte?.
Rondó de la Serenata nº 13 “Pequeña música nocturna” de Wolfgang Amadeus Mozart
A C.
Sábado 6 de Enero de 2001
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9 Mayo 2006
Si desde lejos, aunque separados,
me reconoces todavía, y el Pasado,
oh Tú!, partícipe de mis penas!,
significa algo hermoso para ti...
Hölderlin.
El Árbol verde, enhiesto de ilusiones,
quedó relegado a una esquina en sombra
por las disipadas fiestas de Enero
– de súbito brilló como una hoguera.
Pronto todas sus Luces se encendieron
y del letargo despertó aún con Vida,
pues aún quedaba Espíritu en su tronco
y Éter y vitalidad en sus ramas.
Me quedé observando aquellas guirnaldas
y esas superficies cóncavas de oro
en las que se reflejaba mi rostro
...y me pareció que eran tus cabellos
tan rubios... tan límpidos... en los cuales
se reflejaba mi Alma aletargada.
“Diverse bizzarre sopra la vecchia sarabanda o pu ciaccona” de Nicola Matteis
A B.
Sábado 6 de Enero de 2001
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