El Minotauro habita el Laberinto,
sufre el castigo que otros provocaron:
la insidia de Pasífae con el Toro,
pero espera en silencio su tributo:
catorce chicas y chicos por año
para ser devorados (no educados),
y el átrida, el hijo de Posidón,
con la frente altiva, orgulloso, deja
el rastro de un hilo que agarra Ariadna
desde el otro extremo de la Isla Creta,
tal es el coraje de la mujer,
tal que el castigador de Procrustes,
el amigo de Heracles y Pirítoo,
le debe todo a Ella... el Monstruo esperaba.
“Enigma”
Sin fecha
Una fatiga abrumadora pende
de cada paso de cada transeúnte
– tristeza que aparece de súbito
cuando el desengaño se torna en tedio.
Entonces las muchedumbres. El Todo
– o la nada más absoluta – o el miedo
a desaparecer, a existir solo
en la confluencia de gente confusa
– en calles determinadas – a una hora
indecisa – cuando el sol indiscreto
alumbra los más tempranos adioses
– mientras la metrópolis despierta
en un lecho de basura y miseria
que lleva el nombre de algún muerto ilustre.
“Soneto escrito en un nuevo milenio
al asomarme a la ventana en noches
de luna menguante y luces de neón
– todo ha cambiado ya – todo ha cambiado
– han cambiado amistad por mentira,
amor por sexo, hermandad por dinero
y a quien quiere buscar el rastro de oro
de cometas o de estrellas fugaces,
y se lanza a lo incierto, se le aparta
de la sociedad – extrañada – hostil”
Sin fecha
He podido escuchar a la Sibila –
Olvidarlo todo en Galapagar –
Gozar de la amistad en la Berzosa –
Perderme en El Escorial, afligido –
Cuántos caminos se han entrecruzado? –
Cádiz – Madrid – Puerto Real... hacia dónde?
– y me preocupa que al mirar atrás
las personas que amé alguna vez puedan
haber olvidado mi nombre – entonces
todo en lo que creí se desmorona:
la esperanza en aquel Certamen – versos
manchados de roja melancolía
– la Amistad que se deshace – púrpura
– amarillo – me olvido de mí mismo.
Réquiem de Luigi Cherubini
Sin fecha
Calle. Solitarias. Asfalto negro.
Las horas pasan. Mi pupila queda
clavada en el devenir de los años.
Miradas fugaces – no reconoces?;
no se reconocen en la infinita
sucesión de silencios? – como sombras
– Uno frente a Otro – pero separados
en la inestable acera de la Vida.
Un niño mira con ojos de ensueño
ajeno a los transeúntes – junto a un hombre
a quien ya poco importa... miran juntos
una nube... una rosa... y son sólo uno
– el hombre y su sombra – angustia y consuelo
– nombres en la calle de la Nostalgia.
“Soneto de una mañana de junio
en la Biblioteca, entre libros, triste
– escrito al recordar una Música
que invadía mi Corazón – Endymion”
Viernes 22 de Junio de 2001
Así pude sentirme entonces – solo,
triste, como llevado por el tiempo
hacia valles más verdes – donde nacen
el Día y la Noche – el Sol y la Luna;
y me quedaba mirando, distante,
cualquier cosa, por el solo placer
de proyectar en ella mi Espíritu
– durante horas – tal vez – abandonado.
Y aún ahora, cuando fijo la mirada
en todos aquellos objetos, puedo
adentrarme en las grutas del Pasado
– puedo abandonar mi cuerpo – observarme
– cuando era sólo un niño – aquellas horas
– en las que siempre me asustó la Muerte.
“Remembranza”
Martes 19 de Junio de 2001
Tres son las Parcas que vuelan reunidas;
son tres que comparten un único ojo;
cuántos más necesitan para ver
que realmente parecéis estúpidos?;
sobre nubes etéreas, que flotando
en el aire, nos persiguen siniestras,
Atropos cortará el delicado hilo
que nos une a la vida (por antojo).
A Laquesis y Clotos las conozco,
ay!, tan demasiado, que las desprecio;
las muecas son inútiles conmigo,
ahora que ya os conozco, son en vano;
de qué os vale arrastraros si sois viles?
(pero también las serpientes se arrastran).
“A tres indeseables. Las Parcas”
Martes 19 de Junio de 2001
Ahora remite como la amargura
esa lluvia candente que ha querido
dejar desnuda y sola ante el olvido,
sin recuerdos, al Alma: en la Locura.
Remite lentamente – es el Destino
que precede a esa Hora – la más oscura,
a la que sin razón la mente duda
en entregarse o no habiendo vivido.
Como en tardes de verano, aburridos,
Tú de tanto llorar – Yo de la Vida,
resbalaba esa lluvia – la suicida
que solíamos beber – la dulzura
– de pechos siempre firmes – de agua pura
– mirándonos a los ojos – perdidos.
Sin título
Sábado 9 de Junio de 2001
Porque soy más sensible me haces daño,
Vida, con mil prejuicios que mañana
serán como cenizas esparcidas
por la brisa más leve que nos sople.
Escribes en el agua, Vida, nombres
que me confunden – hoy me hacen llorar
– mañana reír cuando los recuerde
– alegría y dolor son ya lo mismo.
No encuentro placer ninguno... Soñó
mi cabeza los locos pensamientos
que no tardasteis en echarme en cara.
Dijeron... qué se yo... tantas palabras –
pero mis labios se cansaron pronto
y más rápido se cansó mi pecho.
Sin título
Sábado 9 de Junio de 2001